Jubilación anticipada por discapacidad e incapacidad

¿Se puede disfrutar de la jubilación anticipada por discapacidad y, a su vez, solicitar una pensión por incapacidad por gran invalidez? 

Se explicará a través de una sentencia de la sala de lo social del Tribunal Supremo, exactamente la STS 3154/2021 (Id Cendoj: 28079140012021100739). 

¿Qué ocurrió? 

  • El 1-8-1986 es contratada por la ONCE donde presta servicios de profesora. 
  • El 10-6-2010 se le reconoce por la ONCE ceguera total en ambos ojos con agudeza visual de 0,000 y por resolución del Instituto Andaluz de Servicios Sociales de 27-6-85 se le había reconocido una discapacidad del 85% con causa en su ceguera. 
  • El 23-7-2010 solicita su jubilación por aplicación de coeficientes reductores y se le reconoce la prestación por resolución del INSS de 4-8-2010. 
  • El 27-6-2016 solicita la demandante que le sea reconocida una incapacidad en grado de gran invalidez y es reconocida por el EVI. Se concluye que la situación funcional es similar al menos desde el año 2010 y que es independiente para las actividades de la vida diaria, dependiente para algunas instrumentales. 
  • El 11-8-2017 se dicta resolución por el INSS que le deniega la prestación porque las lesiones no alcanzan grado suficiente de disminución de su capacidad laboral y por no hallarse de alta o situación asimilada al momento del hecho causante. 

Suscríbete a nuestro boletín de noticias




¿Qué hay que resolver? 

El debate litigioso radica en determinar si puede reconocerse la pensión de gran invalidez o incapacidad permanente absoluta, a quien se encuentra en situación de jubilación anticipada por discapacidad. 

La controversia litigiosa se ha resuelto apoyándose en varias de las sentencias del Pleno de la Sala Social del TS: 

Sentencia del TS de 2 de octubre de 2020, recurso 3058/2019, explica que del acceso a la prestación de incapacidad permanente se excluye a quien a la fecha del hecho causante ha alcanzado la edad ordinaria de jubilación[…] El elemento configurador de la protección por jubilación que aquí interesa es el de la edad de acceso a la misma.  

La edad general de jubilación es la de 67 años o 65, según se alcancen determinados periodos cotizados. Esta edad, o la que corresponda según el régimen transitorio, puede verse alterada configurando otra modalidad de protección de la contingencia. Así, tenemos los supuestos en que la edad ordinaria pasa a ser otra diferente en razón de la actividad profesional o de la situación física del trabajador. 

En efecto, la LGSS al referirse a la edad de jubilación a lo largo de su articulado lo hace teniendo como elemento de referencia la edad ordinaria de jubilación. A su vez, también establece como edad de jubilación una distinta a aquella haciendo a tal efecto uso de la técnica de sustitución por remisión, bajo las expresiones «rebaja» o reducción de la edad común

A parte de ello y sin hacer uso de esa técnica de remisión lo que establece es una retroacción de la contingencia permitiendo que aparezca antes del tiempo ordinario, diciendo que se podrá generar a «una edad inferior en x años a la legal». 

La expresión rebaja o reducción de la edad ordinaria de jubilación no puede entenderse en otro sentido que en el de sustituir el número de años de la general u ordinaria por otra que, en definitiva, también viene a constituirse como edad ordinaria de jubilación establecido para los supuestos expresamente contemplados. 

Por ello, aunque la denominación de esa jubilación vaya acompañada en el texto legal del término «anticipada», esa edad no deja ser una edad ordinaria para el colectivo al que se le aplica. 

A la misma conclusión se llega interpretando el Real Decreto 1539/2003, de 5 de diciembre, por el que se establecen coeficientes reductores de la edad de jubilación a favor de los trabajadores que acreditan un grado importante de minusvalía. 

En dicha norma, relativa a la discapacidad igual o superior al 65%, se dice que la edad ordinaria de jubilación, establecida entonces en los 65 años, podrá ser reducida en el caso de trabajadores minusválidos que acrediten un determinado grado de minusvalía.  

Siguiendo con el RD de 2003, también es conveniente destacar que, junto a la reducción de la edad de jubilación, también regula el acceso a la «jubilación anticipada», de forma que, las personas bajo el ámbito de aplicación de aquel RD no solo tienen una específica edad de jubilación, sino que pueden beneficiarse de las reglas de la jubilación anticipada entonces existentes. Esto es, pueden causar la pensión de jubilación cuando alcancen su edad ordinaria -siempre inferior a los 67 años de edad- y también pueden, anticipar la contingencia a un momento anterior. 

Lo anteriormente expuesto permite interpretar que la prestación de incapacidad permanente, en tanto que en ella entre en juego como requisito para su reconocimiento el no ostentar la edad de jubilación ordinaria, no podrá reconocerse cuando se haya alcanzado la edad ordinaria, ni cuando se alcance la que como tal tenga establecida colectivos específicos, en donde el número de años de edad se ve sustituido.  

¿Qué se decidió? 

La aplicación al supuesto enjuiciado de la doctrina jurisprudencial establecida obliga, a estimar este motivo, revocar la sentencia recurrida y desestimar la demanda

Si todavía sigues teniendo dudas por resolver, puedes solicitar una consulta por mail, o reservar una sesión por skype, de ambas formas daré respuesta a tus dudas de una forma que sea fácil de entender y de forma que quede totalmente resuelta.