Semana laboral de 32 horas, ¿precipitado?

El proyecto piloto que el Gobierno pondrá en marcha a lo largo de este año para implantar la semana laboral de 32 horas contará con la participación de entre 3.000 y 6.000 trabajadores. 

Esta jornada de trabajo reducida se implantará unas doscientas empresas, que recibirán íntegramente los 50 millones del presupuesto, y no conllevará recorte alguno del salario.  

El dinero será destinado a compensar los gastos que se deriven por esta reducción de jornada: 

  • Contratar a más trabajadores si fuese necesario. 
  • Transformaciones en materia de digitalización para mantener la productividad. 
  • Itinerarios formativos 
  • Etc. 

¿Qué empresas pondrán en marcha este proyecto? 

Una vez que esté diseñado, el Ejecutivo sacará una convocatoria en la que podrán apuntarse libremente las compañías que quieran participar, aunque lo ideal es que sean pequeñas y medianas empresas para que se trate de un grupo representativo del tejido productivo español. 

¿De qué forma se podrá reducir la jornada? 

Cada empresa podrá escoger la forma de reducción de jornada, ya que para unas puede ser sencillo eliminar un día laboral, mientras que otras preferirán disminuir las horas diarias. 

¿Cuál será la duración? 

La duración aún está pendiente de definir, pero será de entre uno y tres años, aunque las empresas podrán abandonarlo si no les funciona. 

Los sindicatos, a favor 

Los sindicatos aplauden esta propuesta y apuntan que marcará el futuro de la nueva economía para lograr más productividad con mayor conciliación. 

Desde Comisiones Obreras señalan que “Mejorará la satisfacción y la salud de la persona trabajadora, que aumentará su rendimiento y productividad y, por tanto, los beneficios empresariales” y apuntan también el importante ahorro energético que se produciría, al reducir el número de desplazamientos de los empleados. 

Desde UGT se detallan los beneficios que la medida aportaría. “En los países en los que se ha instaurado se ha demostrado que funciona. Es una mejora en ambos sentidos, no solo para el trabajador, que puede tener más tiempo para conciliar vida personal, familiar y laboral, sino también para las empresas, que aumentarán la productividad. Y porque puede ser un buen acicate para la generación de empleo”. 

Se pone especial énfasis en el hecho de que no se reduzca la remuneración del trabajador. 

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Los empresarios, en contra 

Los empresarios muestran su rechazo a la medida y al momento elegido para plantearla. “No se dan las circunstancias para bajar la productividad de las empresas, con un nivel salarial del mismo tenor y con menos horas de producción. En un momento en el que la situación no es boyante para el mundo empresarial, no creemos que ni siquiera se deba empezar a debatir este tema”. 

Asimismo, señalan que “Si hay reducción de jornada y mantenimiento de salarios, se produciría un incremento de costes brutal y, en consecuencia, más desempleo. Es una cuestión de productividad: hemos de ser más competitivos y eficientes” 

Para la CEOE la productividad viene determinada por la conjunción de capacidad de producción y las horas de trabajo, “que han de ser efectivas y de un rendimiento claro”, a lo que hay que añadir “una buena dosis de competitividad”. Como resultado de ello, expresa su preocupación “porque esas iniciativas, que pretenden reducir la jornada en un 20%, nos pueden poner a la cola de cualquier posibilidad de competir; nos dejarían fuera del mercado”. 

¿Es precipitada la implantación de la jornada laboral de 32 horas? 

Si bien, en general, los beneficios que reporta esta medida en cuanto a mejora en la productividad y bienestar en la plantilla son incuestionables, hay que considerar los problemas o inconvenientes que supone su implementación en sectores con organización de turnos de trabajo, donde la reducción implicaría aumentar las contrataciones con el consiguiente incremento en los costes laborales. 

En el caso de personas con sobrecarga de trabajo en jornada de 40 horas, si la reducción de jornada no va acompañada de una reestructuración de tareas y funciones se consigue el efecto contrario. 

La tendencia debe ir hacia la reducción de la jornada laboral, es verdad, pero antes tenemos deberes que hacer en diferentes materias que aún están pendientes. 

Todo hace indicar que vamos hacia la reducción de la jornada laboral, esperemos que esta prueba sirva para solucionar los problemas existentes en nuestro tejido productivo, otros tendrán que venir desde una nueva normativa, antes de intentar acometer este asunto con soluciones generales que, con la complejidad del tejido empresarial español, no es recomendable. 

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